
Durante los años 80 se desarrollaron múltiples investigaciones acerca de las cualidades terapéuticas de la espirulina, sobre todo en Estados Unidos y Japón. En el ámbito dietético, esta alga primitiva es uno de los alimentos naturales más ricos en numerosas sustancias: vitamina B12, betacaroteno o provitamina A (15 veces más que las zanahorias), hierro, ácido gamma-linolénico, cinc, manganeso, cobre, etc. Es 2 ó 3 veces más rica en vitamina E que el germen de trigo, y con tanto contenido en calcio, fósforo y magnesio como la leche.
La espirulina posee un 70% de proteínas equilibradas, que son altamente digeribles por el organismo (94%). Está desprovista de grasas saturadas y en cambio presenta un 5% de grasas insaturadas, esenciales para el organismo y que también se encuentran en los frutos secos y algunos aceites vegetales.
Propiedades investigadas de la espirulina
El Dr. Robert Mc Caleb, presidente de la Herb Research Foundation, afirma que “El alga espirulina muestra resultados positivos en estudios preclínicos y clínicos con respecto a una diversidad de efectos terapéuticos. Los poderes curativos investigados hasta la fecha incluyen los siguientes:
Colesterol: evidenciada la disminución del nivel de colesterol en consumidores de
espirulina, consecuencia de su fuerte contenido en clorofila, ácidos grasos poliinsaturados y fibra, y por la presencia de ácido nicotínico y por su contenido en aminoácidos esenciales, especialmente lisina, arginina, metionina y fenilalalina.
Anemia: disminución de glóbulos rojos en la sangre, directamente relacionada con la falta de hierro. La espirulina contiene más hierro que cualquier otro alimento, 6 veces más que los cereales completos y 10 más que las espinacas, además se combina con una proteína, la ferodoxina, que permite su asimilación directa por el organismo.
Hiperlipidemia: la espirulina reduce el colesterol total, mejora la proporción de HDL y LDL, impide la elevación de los niveles de triglicéridos en la sangre y el hígado, y reduce el Índice Aterogénico, una medida directa del riesgo de enfermedades cardiovasculares en seres humanos. Elimina la acumulación de grasa en el hígado, y estimula la recuperación desde este estado.
Antitumorales: el beta-caroteno de la espirulina es eficaz contra las células tumorales.
Efectos inmunológicos: elimina la hipersensibilidad retardada, mejora general de la
respuesta inmunológica, y refuerzo de la respuesta inmune primaria contra diversos
antígenos.
Toxicidad renal: la fitocianina, compuesto colorante de la espirulina, ejerce un efecto
protector contra el fallo renal y el ocasionado por mercurio y fármacos tóxicos para el riñón.
Obesidad: la espirulina puede reducir significativamente el peso corporal de los pacientes obesos.
Otros efectos: el alga eleva los niveles de bacterias beneficiosas en el intestino, incluyendo Lactobacillus y Bifidobacteria, reduce la elevación de la presión sanguínea y contiene también ácido gammalinolénico. El potencial para aplicaciones diversas y significativas queda claro y merece más atención”.
Publicado en www.tenersalud.com
La espirulina posee un 70% de proteínas equilibradas, que son altamente digeribles por el organismo (94%). Está desprovista de grasas saturadas y en cambio presenta un 5% de grasas insaturadas, esenciales para el organismo y que también se encuentran en los frutos secos y algunos aceites vegetales.
Propiedades investigadas de la espirulina
El Dr. Robert Mc Caleb, presidente de la Herb Research Foundation, afirma que “El alga espirulina muestra resultados positivos en estudios preclínicos y clínicos con respecto a una diversidad de efectos terapéuticos. Los poderes curativos investigados hasta la fecha incluyen los siguientes:
Colesterol: evidenciada la disminución del nivel de colesterol en consumidores de
espirulina, consecuencia de su fuerte contenido en clorofila, ácidos grasos poliinsaturados y fibra, y por la presencia de ácido nicotínico y por su contenido en aminoácidos esenciales, especialmente lisina, arginina, metionina y fenilalalina.
Anemia: disminución de glóbulos rojos en la sangre, directamente relacionada con la falta de hierro. La espirulina contiene más hierro que cualquier otro alimento, 6 veces más que los cereales completos y 10 más que las espinacas, además se combina con una proteína, la ferodoxina, que permite su asimilación directa por el organismo.
Hiperlipidemia: la espirulina reduce el colesterol total, mejora la proporción de HDL y LDL, impide la elevación de los niveles de triglicéridos en la sangre y el hígado, y reduce el Índice Aterogénico, una medida directa del riesgo de enfermedades cardiovasculares en seres humanos. Elimina la acumulación de grasa en el hígado, y estimula la recuperación desde este estado.
Antitumorales: el beta-caroteno de la espirulina es eficaz contra las células tumorales.
Efectos inmunológicos: elimina la hipersensibilidad retardada, mejora general de la
respuesta inmunológica, y refuerzo de la respuesta inmune primaria contra diversos
antígenos.
Toxicidad renal: la fitocianina, compuesto colorante de la espirulina, ejerce un efecto
protector contra el fallo renal y el ocasionado por mercurio y fármacos tóxicos para el riñón.
Obesidad: la espirulina puede reducir significativamente el peso corporal de los pacientes obesos.
Otros efectos: el alga eleva los niveles de bacterias beneficiosas en el intestino, incluyendo Lactobacillus y Bifidobacteria, reduce la elevación de la presión sanguínea y contiene también ácido gammalinolénico. El potencial para aplicaciones diversas y significativas queda claro y merece más atención”.
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